10 Oct Qué es el bloqueo en la respiración. Causas y cómo liberarlo
Bloqueo en la respiración: un obstáculo silencioso para el movimiento eficiente
¿Alguna vez has sentido que no puedes llenar bien los pulmones? ¿Te cuesta respirar cuando estás estresado o concentrado? ¿Notas tensión en el pecho o en los hombros? Todo eso puede estar relacionado con un bloqueo en tu respiración, y es más común de lo que crees.
Pero, ¿qué es exactamente un bloqueo respiratorio?
No se trata de que no puedas respirar, sino de que tu cuerpo ha dejado de hacerlo de forma libre, fluida y eficiente. Es como si tu respiración estuviera “encerrada” en una parte del cuerpo —por ejemplo, solo en el pecho— y no se moviera como debería. Es decir, el diafragma —principal músculo respiratorio— pierde su participación coordinada en los movimientos del tronco, generando patrones disfuncionales como los siguientes.
Patrones disfuncionales
Respiración torácica alta
Como una respiración torácica alta (accesoria), que ocurre cuando respiras usando solo la parte superior del pecho y no el abdomen ni el diafragma (que es el músculo principal para respirar). En lugar de que el aire baje profundo y expanda el abdomen, solo se levantan los hombros y las costillas altas. Esto hace que la respiración sea más superficial, rápida y menos eficiente.
Apneas posturales inconscientes
Las apneas posturales inconscientes, que ocurren cuando dejas de respirar (aunque sea por unos segundos) sin darte cuenta, debido a la posición en la que estás o al esfuerzo que estás haciendo.
Disminución movilidad costal
Disminución de la movilidad costal, esto significa que tus costillas se mueven menos de lo que deberían al respirar. Cuando respiramos bien, las costillas se abren al inspirar y se cierran al soltar el aire, como un acordeón. Pero si hay rigidez, mala postura, falta de movimiento o estrés, esa movilidad se pierde: las costillas casi no se mueven, y la respiración se vuelve más superficial y limitada.
Alteración del ritmo respiratorio ante el esfuerzo o la atención
Alteración del ritmo respiratorio ante el esfuerzo o la atención, esto ocurre cuando, al hacer un esfuerzo físico (como levantar algo) o al concentrarte mucho (como trabajando o estudiando), tu respiración cambia sin que te des cuenta. Esto pasa porque el cuerpo se pone en modo alerta o tensión, y rompe su ritmo respiratorio natural. No es peligroso en sí, pero si se repite mucho, puede causar fatiga, dolor o sensación de ahogo.
Este tipo de bloqueos ocurren, muchas veces, sin que te des cuenta, instalándose progresivamente como respuesta a:
- El estrés diario, que te hace apretar el abdomen sin darte cuenta.
- Posturas mantenidas, como estar muchas horas sentado.
- Falta de movimiento y actividad física.
- Distintas dolencias que te llevan a compensar con otros músculos.
¿Qué consecuencias tiene?
Una respiración bloqueada afecta directamente a tu postura y a tu forma de moverte. Si no respiras bien, tu cuerpo tiene que hacer más esfuerzo para moverse y estabilizarse, usando músculos que no están diseñados para eso.
Esto puede provocar:
- Dolor de espalda, cuello o lumbares.
- Fatiga incluso haciendo movimientos simples.
- Dificultad para mantener el equilibrio o estar de pie mucho tiempo.
- Menor fuerza y control del cuerpo.
La respiración como herramienta de reeducación postural
En EDP® vemos esto a diario: alumnos que llegan con molestias o rigidez, y tras liberar su respiración, recuperan movilidad, fuerza y bienestar.
Una respiración desbloqueada permite redistribuir fuerzas, liberar tensiones musculares accesorias y mejorar el equilibrio postural, actuando directamente sobre los hábitos motrices automatizados.
¿Cómo lo trabajamos en EDP®?
En EDP® no enseñamos solo a “respirar profundo”, sino a sentir y usar la respiración de forma consciente, integrándola en cada movimiento.
Lo hacemos a través de ejercicios sencillos pero muy potentes, que buscan:
- Liberar el diafragma, que es tu principal músculo respiratorio.
- Recuperar la movilidad de tus costillas y tronco.
- Coordinar respiración y movimiento.
- Activar tu musculatura postural de forma natural.
Así conseguimos que tu respiración deje de estar bloqueada y vuelva a acompañar al cuerpo en todo lo que haces, desde caminar hasta sentarte o levantar peso.
¿Y cómo saber si tienes un bloqueo?
Aquí te dejo algunas señales que puedes observar:
- Al respirar, sólo mueves el pecho, pero no el abdomen.
- En posturas concretas, como tumbado o sentado, te cuesta coger aire.
- Te sientes tenso al respirar o sientes que “no llega el aire”.
- Tienes dolores de espalda o cuello sin una causa clara.
- Respiras rápido y superficialmente, sobre todo al concentrarte.
Si te ves reflejado en alguna de estas situaciones, tu respiración está pidiendo atención.
Recuerda:
Respirar bien no es solo llenar los pulmones, es moverse mejor.
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