08 Feb ¿Por qué me duele el nervio? Fricción vs. Compresión
Si alguna vez has sentido un calambre, hormigueo o ese «corrientazo» eléctrico que recorre un brazo o una pierna, probablemente tu sistema nervioso te esté enviando una señal de auxilio.
Aunque solemos decir que tenemos un «nervio pinzado», lo cierto es que los nervios suelen sufrir principalmente por dos razones: compresión o fricción. Aunque parezcan lo mismo, entender la diferencia es clave para saber cómo recuperarte.
1. La compresión: El «atasco»
Imagina una manguera de jardín. Si alguien pone el pie encima, el agua deja de fluir con fuerza. Eso es, básicamente, la compresión.
¿Qué ocurre?
Una estructura física (un disco herniado, un hueso o un músculo muy tenso) presiona el nervio contra otra superficie dura.
El efecto:
Se interrumpe el flujo sanguíneo que alimenta al nervio y se altera la conducción de las señales eléctricas.
Sensación típica:
Adormecimiento, pérdida de fuerza o esa sensación de que una zona del cuerpo «está dormida».
Algunos ejemplos habituales de compresión son:
- Un nervio que pasa por un espacio estrecho.
- Inflamación de los tejidos cercanos.
- Posturas mantenidas durante mucho tiempo.
- Estructuras que presionan al nervio sin permitirle “respirar”.
Los síntomas suelen aparecer incluso en reposo y pueden aumentar por la noche o al mantener ciertas posturas.
2. La fricción: El «roce»
Ahora imagina que esa misma manguera no está aplastada, sino que cada vez que abres una puerta, la manguera roza contra el borde afilado del marco. Con el tiempo, la cubierta se desgasta y se calienta. Trasladado al sistema nervioso, es el movimiento repetido del nervio contra los tejidos que lo rodean.
¿Qué ocurre?
El nervio no está necesariamente «atrapado», pero no se desliza bien. Los nervios necesitan moverse (sí, ¡se estiran y deslizan hasta varios centímetros!). Si hay inflamación o falta de movilidad en los tejidos circundantes, el nervio «raspa» al movernos.
El efecto:
Se genera microinflamación y sensibilidad extrema en la cubierta del nervio, por lo que el movimiento repetido puede generar irritación.
Sensación típica:
El problema aparece especialmente durante o después del movimiento. Dolor punzante, ardor o una hipersensibilidad al estirar el músculo o hacer ciertos movimientos rápidos.
La fricción es frecuente en gestos repetitivos, movimientos amplios o situaciones en las que el nervio debería deslizarse con libertad, pero no lo hace. Por lo que no suele haber una presión constante, sino un roce repetido.
Compresión vs fricción: la diferencia clave
La diferencia principal está en cómo se estresa el nervio:
- Mientras que, en la compresión, La presión está mantenida, incluso sin movimiento.
- En la fricción el roce repetido está asociado al movimiento.
Ambas pueden provocar síntomas parecidos (dolor, hormigueo, pérdida de sensibilidad), pero el origen del problema no es el mismo, y por tanto el enfoque para abordarlo también puede variar.
¿Por qué es importante distinguirlos?
Porque no todo “nervio irritado” se trata igual. Si un nervio está comprimido, necesitamos quitar lo que estorba. Si un nervio sufre por fricción, necesitamos mejorar el deslizamiento del nervio y la forma en la que se mueve, para que recupere su libertad de movimiento sin irritarse. A veces pueden coexistir ambos mecanismos.
Entender si el nervio sufre más por compresión o por fricción permite un abordaje más preciso y respetuoso con el tejido.
Muévete hoy, para poder moverte mañana.
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Francisco Javier
Posted at 19:34h, 09 febreroHola Olga.
Muchas gracias por tu explicación. Yo tengo una duda concreta y no sé si me podrías ayudar.
¿Es posible que tengas un nervio afectado por fricción pero que si el médico en una resonancia en la que no ve ninguna hernia piense que está todo bien y lo que puede pasar es que no se de cuenta que el nervio está afectado por fricción?
Tengo un familiar que creo que está en esa situación porque tiene ciática además de lumbago pero su traumatólogo le dice que está todo bien.
Olga Fernández Fernández
Posted at 16:57h, 10 febreroHola Francisco, gracias a ti por leer y por tu pregunta, que además es muy habitual.
Sí, es posible. Una resonancia magnética muestra muy bien las estructuras (huesos, discos, hernias…), pero no siempre refleja cómo se comporta un nervio en movimiento.Un nervio puede estar irritado por fricción o falta de deslizamiento aunque no exista una hernia ni una compresión clara visible en la prueba. En esos casos, la resonancia puede salir “normal”, pero la persona seguir teniendo síntomas como ciática o dolor lumbar.
Por eso, cuando hay síntomas, es importante valorar no solo la imagen, sino también la clínica y el movimiento.
Escuchar al cuerpo también es diagnóstico: que no se vea nada en una prueba no significa que no esté pasando nada.