23 Jun Aliviar el dolor de espalda no es lo mismo que solucionar su causa
En un mundo donde el dolor de espalda se ha convertido en una de las molestias más comunes, especialmente en quienes llevan una vida sedentaria o pasan muchas horas sentados, es esencial entender una diferencia clave:
Aliviar el dolor no es lo mismo que solucionar su causa.
Primera reacción al dolor de espalda
Cuando aparece el dolor, nuestra primera reacción suele ser buscar una solución rápida: una pastilla, una crema, una sesión de fisioterapia. Estas intervenciones pueden ofrecernos alivio momentáneo, pero son sólo soluciones transitorias.
Si el cuerpo sigue funcionando con los mismos patrones disfuncionales, es decir, si no cambiamos las malas posturas y movimientos que lo ha provocado, el dolor reaparecerá, porque la causa permanece sin corregir.
Entonces, ¿Cuál es la diferencia real entre aliviar y solucionar la causa del dolor?
El alivio es pasajero. La solución es duradera.
En el Método EDP® nos centramos en ir más allá de aliviar el síntoma. Buscamos reeducar de forma consciente al cuerpo, para conseguir atajar de raíz el problema. Adquiriendo buenos hábitos posturales, que eviten las patologías asociadas a un incorrecto desarrollo de las actividades cotidianas, mejorando la calidad de vida de las personas. A través de la modificación de las vías neurales del Sistema Nervioso Central (SNC) que organizan y controlan el movimiento.
¿Cómo lo conseguimos?
Con ejercicios aparentemente muy sencillos, pero cuidadosamente estudiados. La sencillez de las órdenes que damos, sirven para ejecutar el movimiento correcto que, a su vez retroalimenta el funcionamiento cerebral. Estos ejercicios reeducan nuestro sistema nervioso para crear nuevos patrones de movimiento, más eficientes.
¿Qué conseguimos?
Modificar el movimiento y la postura que originan las molestias.
¿Qué enseñamos?
- Cómo moverse.
- Ser conscientes del movimiento.
- Reaprender y reeducar patrones erróneos.
- Ganar fuerza; para mejora de calidad de vida
Nuestra metodología invita a actuar de manera consciente y proactiva. Enseña que mejorar nuestra postura no es cuestión de «enderezarse» a la fuerza, sino de entrenar nuestro cuerpo, implicando al cerebro, para que esa nueva posición sea natural, cómoda y funcional. De esta forma, dejamos de apagar incendios y comenzamos a construir una base sólida que previene futuros dolores.
¿Te gustaría conocer los diferentes servicios de educación postural que ofrecemos en EDP® tanto para particulares como para empresas?. Disponemos opciones presenciales y online.
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