03 May Por qué nos cuesta movernos
Es posible que las razones por las que le cuesta moverse a algunas personas sea diversas, pero el resultado final de todas ellas es el mismo, una mayor propensión al sedentarismo, a las malas posturas y dolores corporales.
Razones por las que nos cuesta tanto movernos
Muchas personas encuentran difícil encontrar tiempo para la actividad física debido a:
Frenético ritmo de vida actual
El ritmo frenético de vida actual, con las demandas laborales, largas horas de trabajo sedentario y una mayor dependencia de medios de transporte motorizados. Unido a las responsabilidades familiares y compromisos sociales.
Falta de conciencia sobre los beneficios del ejercicio
La falta de conciencia sobre los beneficios para la salud física y mental del ejercicio regular contribuye a la apatía hacia la actividad física en general. Sin una comprensión clara de los beneficios del deporte y la actividad física, las personas subestiman su importancia optando por estilos de vida más sedentarios.
Predisposición a la pereza
La predisposición a la pereza, entendida como la falta de voluntad para realizar actividad física (hay que reconocer que todos llevamos dentro a un Homer Simpson) y tener un metabolismo ahorrador, es decir, más eficiente en la conservación de energía, puede llevar a una menor inclinación natural para realizar actividades físicas. Son factores que contribuyen al estilo de vida sedentario.
Miedo a lesionarse
El miedo a lesionarse puede influir en que las personas no quieran moverse. Este miedo puede estar relacionado con experiencias previas de lesiones, la percepción de la actividad física como riesgosa o la falta de conocimiento sobre cómo realizar ejercicios de manera segura.
Uso de dispositivos
Y una realidad cada vez mayor es el aumento del uso de la tecnología, influyendo en los hábitos de actividad física. Siendo especialmente preocupante el uso excesivo de dispositivos electrónicos y el entretenimiento sedentario, como los videojuegos y el consumo de contenido en línea en bebes, niños y adolescentes, los cuales contribuyen al sedentarismo, malas posturas y dolores corporales.
De las necesidades actuales de la población en relación al movimiento y debido al aumento de los malestares corporales, que están directamente relacionados con la falta de movimiento, nace el Método EDP®.
Con el Método EDP® buscamos mejorar nuestra postura y movimientos de una manera sencilla, segura y consciente, consiguiendo la motivación adecuada y la adopción de hábitos saludables, superando todos estos factores y consiguiendo un estilo de vida más activo.
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