07 Abr Orígenes y causas de los malos hábitos posturales del cuerpo
Hace pocos meses te hablé sobre qué son los hábitos posturales saludables, pero hoy quiero hablarte sobre por qué tenemos malos hábitos posturales en nuestro cuerpo. Los malos hábitos posturales tienen varios orígenes y causas que pueden ser tanto físicos como conductuales o incluso emocionales. Aparecen cuando por diferentes motivos usamos mal nuestro cuerpo durante mucho tiempo.
Las causas principales son:
Sedentarismo
El sedentarismo es una de las grandes enfermedades que asola a nuestra sociedad. Cada vez andamos menos, evitando si se puede subir y bajar escaleras. La comodidad da paso a la falta de movimiento, pérdida de fuerza, falta de riqueza motriz, perdida de la conciencia corporal, lo que deriva en la pérdida del control motor, adoptando malas posiciones que derivaran en dolores, lesiones y el consiguiente miedo al ejercicio. Esto es una realidad que cada vez se hace más patente a edades más tempranas, por el abuso de la tecnología y la falta de uso de sus cuerpos.
Falta de educación postural
Muchas personas nunca han aprendido cómo mantener una postura correcta al estar de pie, sentarse o cargar peso. Nadie nos enseña desde pequeños la forma correcta de mantener el cuerpo, ya que se supone que de manera natural aprendemos a hacerlo, pero la realidad es muy diferente.
Falta de actividad física o desequilibrio muscular
Si no fortalecemos los músculos, el cuerpo se cansa más rápido y se acomoda mal. Una musculatura débil y la falta de flexibilidad provocan compensaciones posturales, provocando que algunos músculos se acorten y otros se debiliten, generando desequilibrio.
Estilo de vida sedentario
Pasamos mucho tiempo sentados (mal sentados) en el trabajo y fuera de él, desde la pandemia el aumento del uso de la tecnología ha aumentado exponencialmente disparando el uso de prolongado de dispositivos móviles. Esto hace que nos encorvemos o estemos en posturas incómodas sin darnos cuenta.
Dolor o lesiones previas
Normalmente el cerebro intenta continuamente adaptar el cuerpo a las distintas situaciones para sobrevivir y evitar el dolor. Ese es el problema, si hay dolor en alguna zona, el cuerpo adopta posturas compensatorias para evitarlo. Es decir, cambiamos la forma de movernos para evitar el dolor, estamos haciendo una modificación de la postura, que, aunque en un primer momento alivia, es una solución momentánea ya que con el tiempo esas compensaciones se vuelven hábitos y provocarán otras molestias.
El mismo procedimiento se aplica a las lesiones mal rehabilitadas, por esa razón también afectan a la alineación y la postura.
Factores emocionales o psicológicos
Existen personas más emocionales que otras, las cuales reflejan en su cuerpo de manera inconsciente estos estados emocionales. El estrés, la ansiedad o la tristeza tienden a encorvarnos, hombros caídos y cabeza baja.
La fuerza de la gravedad y la edad
Desde que nacemos tenemos que luchar contra la gravedad. Los bebés, hasta que no adquieren la fuerza suficiente no pueden sujetar primero la cabeza, después sentarse y por último adoptar la posición erguida. Pero esta lucha es una constante que nos acompaña a lo largo de la vida. Según cumplimos años, esta fuerza nos empieza a vencer, por esa razón muchos mayores se van encorvando, adoptando malas posturas.
Una mala ergonomía del mobiliario
Sillas inadecuadas, pantallas muy bajas también nos hacen adoptar malas posturas.
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