11 Ene Subir escaleras no es malo, hacerlo mal sí
El mito del desgaste articular
Durante años hemos escuchado que subir y bajar escaleras es malo para las rodillas. Que castiga las articulaciones desgastándolas, que es mejor evitarlo y optar siempre por el ascensor. Incluso algunas recomendaciones médicas se han interpretado como una prohibición general. El mensaje se ha repetido tanto que ha terminado por asumirse como una verdad incuestionable. Pero, una vez más, conviene matizar:
El problema no es subir y bajar escaleras, el problema es hacerlo mal.
Un aliado para el fortalecimiento
Subir escaleras es un movimiento natural y funcional, un gesto cotidiano y, bien hecho, uno de los mejores ejercicios que existen para fortalecer las piernas, glúteos y, especialmente, las rodillas. Ayuda a mantener la musculatura activa, mejora la estabilidad articular y contribuye a una mejor salud ósea. De hecho, es un movimiento que el cuerpo humano está perfectamente preparado para realizar, siempre que se haga con control y buena técnica. Es, además, una forma sencilla de integrar actividad física en la vida diaria sin necesidad de equipamiento ni tiempo extra.
La importancia de la técnica
El problema aparece cuando se suben o bajan escaleras sin control: con prisas, golpeando los pies, cargando peso de forma inadecuada o con una postura incorrecta. Estas malas prácticas pueden generar molestias y refuerzan la falsa creencia de que el ejercicio es perjudicial, cuando en realidad lo que falla es la técnica.
El movimiento como medicina
Desde una perspectiva de salud, evitar el movimiento no es cuidar las articulaciones, sino debilitarlas. Las rodillas necesitan movimiento, fuerza y coordinación para mantenerse sanas. Cuanto más fuertes están los músculos que las rodean, mejor protegidas se encuentran frente al desgaste y las lesiones, por lo que, renunciar al esfuerzo no es cuidarse, es dejar de entrenar al cuerpo para la vida diaria.
Incorporar las escaleras como parte de un estilo de vida activo, subiéndolas y bajándolas de forma consciente y adecuada, es un ejercicio estupendo, gratuito y al alcance de todos. Quizá no debamos preguntar si las escaleras son malas, sino si estamos dispuestos a aprender a usarlas bien. Porque cuidar el cuerpo no siempre significa hacer menos, sino aprender a moverse mejor.
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