14 Oct ¿Qué es la musculatura profunda y por qué es clave para tu salud postural?
En el mundo del movimiento y la reeducación postural, como el que trabajamos en Ejercicio Dinámico Postural (EDP)®, hay un término que aparece constantemente: 👉 musculatura profunda 👈. Aunque no se vea desde fuera, esta red muscular cumple un papel fundamental para sostener, proteger y organizar tu cuerpo desde dentro.
¿Qué es la musculatura profunda?
La musculatura profunda está compuesta por músculos pequeños, cortos y cercanos al eje central del cuerpo, es decir, a las articulaciones, vértebras y órganos internos. También se la conoce como musculatura estabilizadora o músculos locales.
A diferencia de la musculatura superficial, más grande y visible, como los bíceps o el cuádriceps, su función no es mover grandes cargas, sino sostener y controlar el movimiento con precisión.
Te dejo algunos ejemplos de musculatura profunda:
- El transverso del abdomen, para nosotros el abdominal más importante, el que rodea la columna y hace de cinturón, una especie de “faja natural” del cuerpo.
- Los multífidos, son músculos que estabilizan las vértebras.
- El diafragma, que es el músculo principal de la respiración.
- El suelo pélvico, es un conjunto de músculos y tejidos que cierran la parte inferior del abdomen, formando una especie de “hamaca” que sostiene los órganos pélvicos, vejiga, útero, recto e intestinos, y participa en varias funciones vitales.
¿Para qué sirven?
Desde el punto de vista técnico y funcional, la musculatura profunda sirve para:
- Proteger la columna vertebral: actuando como una faja natural que cuida tu espalda.
- Estabiliza articulaciones, mantienen las articulaciones firmes y seguras mientras te mueves.
- Preparar el cuerpo para moverse: se activan antes que los músculos grandes, como si “encendieran” el sistema.
- Corrige la postura. Manteniendo el alineamiento corporal sin esfuerzo voluntario ni tensión.
- Coordina con la respiración. Trabajando en conjunto con el diafragma para controlar la presión intraabdominal.
- Optimiza el control motor. Ahorran energía cuando están bien activados, moviéndonos con menos esfuerzo y menos dolor. Ayudan a que los movimientos sean más precisos y seguros
La musculatura profunda organiza desde dentro el movimiento para que todo funcione de forma más inteligente y económica.
¿Y qué pasa si está débil o no se activa?
Si no se activa o no está entrenada, el cuerpo compensa con otros músculos, los grandes, los visibles, que no están hechos para sostener, sino para moverse. Apareciendo los típicos problemas:
- Dolor de espalda o cuello al producirse un aumento innecesario de la tensión muscular.
- Postura encorvada o desequilibrada.
- Fatiga postural al estar mucho rato de pie o sentado.
- Mayor riesgo de lesiones al hacer esfuerzos o ejercicio.
- Pérdida de equilibrio o coordinación,
Es como intentar construir una casa sin buenos cimientos: el exterior puede verse bien, pero todo tiembla con el primer movimiento mal hecho.
¿Cómo se activa y entrena?
Entrenarla no significa hacer más fuerza, sino moverte mejor, con menos esfuerzo y más consciencia. Por eso, en EDP® utilizamos ejercicios aparentemente muy sencillos con los que conseguimos:
- Reeducar el cuerpo para que active automáticamente esta musculatura en el día a día: al caminar, al permanecer sentados, al subir escaleras y no solo durante el entrenamiento.
- Activar esta musculatura desde la postura y la respiración.
- Mejorar la estabilidad, el control y la energía con la que te mueves.
La musculatura profunda es tu centro de estabilidad y control. Te mantiene firme, protege tu cuerpo y mejora tu movimiento. Aunque no se vea, se nota cuando está activa y también cuando no lo está.
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