10 Sep Mareos y mala postura: una relación más común de lo que imaginas
¿Te has sentido mareado alguna vez sin razón aparente?
¿Sientes inestabilidad, como si el suelo se moviera o te costara enfocar?
La respuesta, muchas veces, está en tu postura. El cuerpo siempre da señales.
Escuchar los mareos como un síntoma de desorganización postural puede ser el primer paso para recuperarte.
Postura alterada = entrada sensorial alterada
La postura no es solo una cuestión de estética o de “estar recto”. Es el resultado de cómo tu cuerpo gestiona la gravedad, el equilibrio, el movimiento y la percepción del entorno.
Cuando tu postura es deficiente o desequilibrada, empiezas a generar una serie de compensaciones en el cuerpo.
Estas compensaciones afectan a:
- La forma en que respiras.
- Tu control del eje corporal.
- Sobrecarga de la musculatura y aparición de contracturas.
- Tu visión periférica.
- Tu percepción del espacio.
- Tu sistema vestibular (el encargado del equilibrio).
Todo esto puede provocar mareos, inestabilidad o sensación de vértigo leve, especialmente si pasas muchas horas en una misma posición (sentado, frente al ordenador o mirando el móvil) y no eres consciente de cómo estás organizando tu cuerpo.
No es ansiedad. No es solo cansancio. Es un síntoma corporal.
Muchas personas sienten mareos o sensación de “desconexión” y lo atribuyen a ansiedad o estrés. Si bien estos factores pueden influir, la base corporal tiene mucho que ver.
Si tus hombros están adelantados, tu cabeza proyectada hacia delante y tu columna colapsada, los receptores de tu cuerpo (propioceptores, visuales y vestibulares) se desorganizan.
Y cuando la información que llega al cerebro no es clara, el sistema nervioso entra en modo alerta. Resultado: mareo, desorientación y sensación de amenaza.
¿Qué proponemos?
Trabajar desde el reentrenamiento postural dinámico y consciente. No corregir desde fuera, sino reorganizar desde dentro.
A través de ejercicios sencillos pero potentes, buscaremos:
- Restablecer el equilibrio corporal.
- Activar la musculatura profunda (responsable de la estabilidad).
- Reeducar la relación entre cabeza, cuello y tronco.
- Mejorar la percepción postural y espacial.
- Y reducir síntomas como los mareos funcionales.
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